La ganadería y los lobos salvajes: una batalla que ha sido olvidada por el Gobierno

Sacada o no de una historia infantil de lobos y corderos, uno de los principales problemas que aquejan los ganaderos de la Comunidad de Madrid es la pérdida de sus ejemplares (ovejas, corderos, vacas) por ataque de manadas de lobos y perros salvajes.

Desde el año 2013, el incremento de los ataques de estas especies ha sido exponencial, incrementándose hasta niveles de alarma en este 2017, cuando se han presentado más de 300 ataques de lobos sólo en la Comunidad de Madrid.

Pero, como lo han dejado saber los principales perjudicados, el problema real no pasa exclusivamente por la falta de un espacio apropiado para estos animales salvajes, que debemos aclarar que se encuentran en protección por peligros de extinción.

La insuficiente ayuda e indemnización

Si bien el Gobierno de la región ha dedicado un fondo de indemnizaciones frente a estos ataques, ya se ha consumido prácticamente todo y ni siquiera esto representa una solución para los afectados. Y es que, como lo reseñan los propios ganaderos, la indemnización del Gobierno no representa siquiera la mitad del valor real de la pérdida, tomando como ejemplo una vaca pequeña, cuyo valor de subasta asciende por encima de los 3.000 euros, y cuya indemnización no sube jamás de los 1.150 euros netos.

Por tanto, el ganadero no sólo pierde un ejemplar al que le faltaba crecer y desarrollarse, sino que pierde tiempo y más de la mitad del dinero.

Para colmo de males, como el fondo de indemnización tiene un límite, algunos ganaderos ni siquiera han recibido (ni esperan recibir) un pago como amortización de los daños ocasionados por estas especies de animales salvajes ubicados en la parte de la serranía madrileña.

Las organizaciones ecologistas, entre tanto, defienden a los animales y sus opiniones no han ayudado a calmar las aguas.